
Una de las medidas del Gobierno de Mariano Rajoy para luchar contra el déficit ha sido la subida de impuestos, si eso que negó una y mil veces durante, antes y después de la campaña electoral.
Un fuerte aumento de los tipos impositivos del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).
El Ejecutivo quiso justificar lo injustificable por una desviación del déficit estimado que escaló hasta el 8%, dos puntos por encima de lo previsto.
Pero la medida sitúa a España como uno de los países con el IRPF más alto de Europa. Y contribuirá a una recensión de la economía, porque a diferencia de la mayoría de países europeos, los españoles percibimos los salarios más bajos de la unión.
Solo Suecia y Bélgica tienen un tipo marginal máximo más elevado que España.
"La subida supone, que a partir de 2012, los tipos del IRPF español serán de los más elevados de Europa, no solo en todos sus tramos, sino también en el tratamiento del ahorro".
Sin ningún tipo de duda provocara nefastas consecuencias para la economía española, y los altos gravámenes solo se emplearán en mantener un aparato político obsoleto, diputaciones, senado, y una estructura autonómica sobredimensionada e ineficiente.
Y una vez más serán las clases medias quienes paguen el recargo impositivo.
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