Mariano Rajoy, comentó ayer a su homólogo finlandés, Jyrki Katainen, que la reforma laboral que va a aprobar próximamente le costará una huelga.
El comentario fue realizado en una conversación informal previa al comienzo del Consejo Europeo en Bruselas y fue captada por una cámara de televisión.
En otro momento, Rajoy dice al primer ministro holandés, Mark Rutte, que "ahora viene lo más duro" y señala que la "herencia" que les ha dejado el anterior Ejecutivo es "muy mala".
Curiosamente los políticos de derecha no se sienten nunca responsables de sus fracasos, para ello tienen siempre la excusa perfecta, el gobierno anterior, la coyuntura internacional o las fluctuaciones de los mercados.
Preguntado por este vaticinio en la rueda de prensa que ofreció al término de la cumbre, Rajoy explicó que sí ha "considerado" que la reforma laboral puede provocar una huelga porque es "consciente" de que habrá partes que no van a gustar y porque tiene presente que al PSOE se la hicieron por un cambio legislativo que "no sirvió absolutamente para nada".